El poder de una sonrisa






Hoy en el almuerzo conversaba con mi mamá sobre lo que puede lograr una sonrisa ante muchas situaciones, es decir, no me refiero a una sonrisa coqueta o seductora que obviamente puede lograr muchas cosas y más si eres mujer y abordas al sexo opuesto, me refiero a una sonrisa sincera, esas que salen del alma he iluminan cualquier alma y que solo algunos son los privilegiados de poseerla.
A todo esto, haciamos referencia a linda sonrisa que tiene mi prima, una sonrisa calida, alegre y dulce, no sé si será esta la mejor descripción para descifrarla pero al menos creo yo que se aproxima.
Antes cuando era chica no recalcaba en la importancia de sonreir, y mucho menos de sonreirle a los demás, es más creo que siempre he sido seria, aunque más que seria como diría mi mamá, chuncha, por lo que me costaba horrores sonreirle a otras personas y más aún si se trataba de un perfecto desconocido; por qué habría de sonreirle? que ha hecho él o ella para yo sonreirle tan gratuitamente? ese era mi pensamiento, ni hablar yo no sonrío ni un poquito, no sonrío nada.

Hace algunos años trabajé de mesera en el restaurante de unos conocidos, eran unos chicos universitarios que abrieron un restaurante fusión cuando en Lima aún estaba en pañales todo este boom de la gastronomía peruana que hoy ya es bien conocida.
La cuestión es que obviamente yo que nunca sonreía, tenía un nuevo reto en la vida insospechado, porque para mi en ese momento en el que era universitaria pensaba: ¿qué dificultad puede tener ser mesera? claro el reto no es muy complicado para el común denominador pero en ese entonces comence a notar que al pasar de los días ninguno o pocos clientes eran los que me dejaban propina o querian ser atendidos por mi, la razón solo una; esa chica no sonrie, que seria! y por ahí hubo una wona atorranta que curiosamente tiempo después la puede conocer y resulto ser una persona agradable, dijo: no quiero que me atienda la cara de culo!!! cuando me enteré de aquel adjetivo otorgado hacia mi persona obivamente me indigne y decidí no atenderla más, pero pude entender que con esa actitud no iba a lograr nada, así que haciendo un esfuerzo my grande "muy grande" decidi recibir a todos lo que me proponia atender con una amplia sonrisa y sin querer queriendo todo cambio, los clientes me tomaban consideración y obviamente las propinas aumentaron, pero sabe Dios como me costo aprender a sonreir...

Aunque yo considero que mi sonrisa no es de la más lindas, en ese momento de mi vida ayudo, y aún ahora que trabajo en mi carrera me sigue ayudando.

Estoy segura que mi prima, quien decidio migrar a otro país hace varios años , le ayudado muchísimo su linda y calida sonrisa como su facilidad por regalársela a los demás.

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