Amor: por qué siempre volvemos a algunas personas?
La mayoría de las personas, alguna vez
en su vida han tenido un amor al que se vuelven esclavos, un amor
tormentoso, dramático, complicado, frustrante y lleno de angustia. Se
enamoran de alguien que no es ni por poco el ideal de sus sueños, que
las hace sufrir y por si fuera poco, no pueden dejar ir.
A veces, quiero creer que es culpa de
las telenovelas, de las películas y hasta de las canciones que hablan de
amores que se desgarran, se mueren y se desviven. Es como si asociaran
el amor de pareja con el dolor y el sufrimiento.
Me pregunto en qué momento, en cuál
minuto una persona que pasa a tu lado como un extraño, por cosas del
destino pasa a ser tu mundo completo? Al grado de sentir que sin ella
morimos, lloramos y el sentido de la vida parece extraviado.
Se pierde la voluntad y es tan sencillo
dejarse dominar, aun sabiendo que esa persona te hace llorar, te hace daño, y
peor aun, no le importa. Este amor se torna destructivo para quien lo
padece, y sin embargo, no puede dejarlo.
Se sufre por la ausencia, pero también
ante la presencia de la pareja. Sufres de cualquier modo, pero puedes
pasar por encima de cualquier cosa con tal de estar siempre en esa
relación.
Estás siempre a la espera de esa
persona, de su llamada, aunque nunca llame. Es como si el teléfono se
convirtiera en una extension de ti, y cada timbrazo, cada notificación
esperas que sea de ella. Al final, terminas por ser tú quien llama, para
terminar con una decepción más porque tampoco hay respuesta.
En tu interior sabes que esa persona no
te conviene en absoluto, pero lo que sientes te ciega y valen más los
pocos instantes de felicidad intensa a los momentos amargos y de
lágrimas sin ella. Vives siempre en la obscuridad, en las sombras,
viviendo cada encuentro como si fuera el último.
Es increíble la capacidad que tenemos los seres humanos de auto engañarnos, de desvalorizarnos, bueno, hasta de sacrificarnos con tal de no perder a nuestro amor. Tornamos a la pareja indispensable en nuestra vida, necesitamos amarla para estar “bien” , y es ahí justamente, cuando eso que llamamos “amor” es un grave problema de dependencia.
Mientras que la otra parte, ni siquiera
se inmuta, se va cuando quiere, nunca da explicaciones, te dice que le
bajes a tu drama, pareciera que nunca tiene tiempo para ti (pero si para
otras personas), y si regresa, le basta con un buen “sexo de
reconciliación” para tranquilizarte.
Y si la relación termina, tú sigues
pensando en esa persona todo el día, recordando todo el tiempo que
pasaban juntos, y te preguntas una y otra vez, por qué no está contigo
en estos momentos. Sabes que esto sólo tiene una respuesta, pero
prefieres ignorarla.
Y si por cualquier cosa, llegaras a
salir con otra persona para darte otra oportunidad en el amor, tu ex
siempre estará presente, no podrás evitar comparar cada detalle.
Psicológicamente nos tornamos inseguros,
ansiosos, depresivos y continuamos con nuestra cadena destructiva.
Sabes que llego el momento de liberarte de esa prisión, pero no te
atreves a dar el primer paso y dejarlo ir definitivamente de tu vida.
Déjame decirte que el problema no esta
en quien vuelve y se va, el problema está en tu manera de entender el
amor. El amor verdadero no puede ser así, el amor no debería doler, sólo
debe hacerte sentir feliz y protegida(o). Deja de depender de alguien
más para poder estar bien, siempre existen recursos para salir adelante,
que sí es doloroso ponerle fin a una situación así, pero necesitas
encontrar el coraje de hacerlo y dejar de esperar a alguien que no te
valora a ti, ni valora tu tiempo, alguien que no te hace feliz, pero
tampoco te deja ser feliz.
Como siempre lo digo, y pareciera
cliché, pero no lo es, el amor propio es el ingrediente más importante
para romper definitivamente esa adicción y salir de ella. Date la
oportunidad de vivir y mejorar tu vida emocional… Considéralo, vale
mucho la pena quererse más a sí mismo, porque nadie es para tanto, y ni
tú para tan poco.
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