Autoayuda:¿Cuál es la clave para mantener una buena amistad?


 Es no demandar nada de tus amigos y es decirles: “aquí estoy para apoyarte; sólo tienes que creer en una cosa: lo que necesites, lo tendrás”. El dador es el otro… de manera que no demandes amor. Cuando demandas amor, estás destruyendo el amor. De manera que nunca deberás demandar amor ni atención de la gente. Si tú eres el único que da amor y atención, entonces cualquiera se sentirá cómodo contigo. Pero si estás esperando algo de los demás, estás poniendo a la gente en una posición muy incómoda.
También, cuando haces algo bueno para ellos, no te la pases mencionándolo. No te la pases recordándoles lo que hiciste por ellos. ¿Cómo te sientes cuando alguien te ayuda y se la pasa hablando sobre ello todo el tiempo? ¡Te sientes nauseado! ¿No es cierto? A nadie le gusta quedar obligado… así que no hagas que los demás se sientan obligados contigo ni que se sientan menos que tú. Supón que ayudaste mucho a alguien. Entonces, sería bueno que le pidas algún pequeño favor, para que ellos sientan que tú les tienes respeto. Pídeles algo pequeño, como ser que te alcancen al tren o al aeropuerto. Hay gente que hace mucha caridad, pero que le roba la auto-estima a quien se la dá. Eso no es bueno.
Un caballero vino a verme y me dijo: “Yo no he tomado un céntimo de nadie; sólo he dado a todos mis hermanos y a todos mis amigos. Hice tanto por ellos, pero nadie quiere estar conmigo; nadie quiere verme, ni quieren hablarme. Esto es raro… jamás he querido nada de nadie”. Y yo le pregunté: “ ¿Alguna vez les pediste que hicieran algo por ti?” Y él dijo: “Nunca. Es más, siempre dije que yo no necesitaba nada de nadie”. ¿Qué es lo que sucedió? Él disminuyó la auto-estima de los demás. Cuando la auto-estima estuvo en peligro, nadie quiso estar con esa persona. 
La amistad tiene dos componentes y puedes sentir que esto es bastante confuso. Por un lado, te estoy diciendo que no quieras nada de ellos y por el otro, te estoy diciendo que les pidas algo para que sientan auto-estima. ¡Y esa es la habilidad que hay que tener! Son dos posturas completamente opuestas. Número uno, es mantener la auto-estima de ellos y número dos, es no demandar nada de ellos. Sólo mantén estas dos cosas en tu mente:
Ten firmeza con humildad. No metas tu propio ego diciendo que nunca has tomado nada de nadie y que no quieres nada de nadie. Puede que esto sea cierto, pero no lo tienes que decir. ¿Ves lo que estoy diciendo? De manera que lo primero es firmeza con humildad. ¿Y qué es la humildad? Decir: “Oh, soy tan humilde”… no es humildad. Lo que digo es firmeza con humildad. 
Y lo segundo, es dignidad con cordialidad. Mucha gente digna se mantiene muy distante de los demás. Ellos no son cálidos ni cordiales. La gente que es cálida y cordial, no tiene ninguna dignidad. Ellos se muestran tan cariñosos, que parecen fideos pegoteados. ¡Sólo imagina esos fideos que ni siquiera puedes meter el tenedor en ellos porque son como un pastucho pegoteado! Y eso no sirve. Un buen ejemplo son los fideos todos pegoteados, porque -para que sirvan- tienen que estar suaves y separados entre sí y no pegoteados y duros.
Hay que tomar el camino del medio: cordialidad con dignidad. Este es el secreto de la amistad. 
Cuando alguien está deprimido, levántale el ánimo. Y si cuando te acercas a un amigo con un problema te vuelves sintiéndote más liviano, éste es un buen amigo; es una buena compañía. Pero si tienes un problema y vas a ver a un amigo y sales con la sensación de tener un problema aún más grande que antes, entonces, éste no es un buen amigo.

Sri Sri Ravi Shankar:

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